jueves, 25 de noviembre de 2010

Uruguay y Argentina llegan a un acuerdo sobre la papelera de UPM.

La planta de celulosa ha generado durante años graves tensiones entre los dos países.

Los Gobiernos de Uruguay y Argentina han logrado un acuerdo para el control de la planta de celulosa de UPM y la supervisión conjunta de las aguas del río Uruguay tras ocho horas de negociaciones entre los ministros de Exteriores, uruguayo, Luis Almagro, y argentino, Héctor Timerman, según informa Efe. La ubicación de la papelera ha envenenado las relaciones entre los dos países durante años.

El conflicto de la papelera Botnia comenzó cuando Uruguay violó el Tratado del río Uruguay, que hace frontera entre los dos países, al no comunicar a Argentina la instalación de una potente fábrica papelera de capital finlandés. “Es un buen acuedo técnico que deja conforme a los dos gobiernos”, ha afirmado el ministro de Exteriores argentino tras la firma del mismo.

La construcción y funcionamiento de la planta de UPM (ex Botnia) derivó en el peor enfrentamiento en décadas entre ambos gobiernos y en un juicio frente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. La sentencia que emitió la Corte Internacional de Justicia (CIJ) este año reconoció que Montevideo incumplió la ley, pero no consideró demostrado que la empresa contaminase el río ni causara serios perjuicios a las poblaciones ribereñas, por lo que no exigió su reubicación ni su desmantelamiento, como solicitaban los grupos ecologistas de Gualeguaychú, la población argentina más cercana a las instalaciones.

La construcción de la fábrica supuso la mayor inversión individual en la Historia de Uruguay, con unos 1.800 millones de dólares. Está instalada en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, a orillas del río y frente a las costas de la provincia argentina de Entre Ríos. Como forma de protesta por su construcción y funcionamiento la Asamblea Ambiental de la ciudad argentina de Gualeguaychú cortó durante tres años el principal puente entre ambos países.